
La Hipertensión Arterial es una patología casi silenciosa que puede no tener síntomas y provocar serios daños, el ejercicio adecuado es muy beneficioso. Sabemos que el corazón es el órgano encargado de enviar la sangre a todo el cuerpo a través de las arterias, las cuales son verdaderas cañerías flexibles por donde viaja este elemento. La Presión arterial es la combinación de dos fuerzas, una que ejerce el corazón para bombear la sangre y otra que realizan las arterias para contener la sangre dentro de ellas. Cuando estas fuerzas son excesivas, hablamos entonces de Hipertensión Arterial (HTA). Cuando el corazón se contrae y empuja la sangre hacia las arterias, se llama Presión de Sístole (el valor más alto al tomarse la presión); en el tiempo que el corazón se relaja llenándose de sangre, se llama Presión de Diástole (el valor más bajo). Se habla de HTA cuando la presión Sistólica está por sobre los 140 mmHg y la presión diastólica por sobre los 90 mmHg. Pero también existen dos tipos de Hipertensión; una llamada “primaria”, la más común, cuya causa aún se desconoce, pero que puede estar asociada a factores tales como el stress, sedentarismo, sobrepeso, edad, sexo, raza, etc., y otra denominada “secundaria”, que está relacionada con otras patologías.
Los síntomas de la Hipertensión son muy leves o silenciosos, por lo que es importante estar atento ante: Dolores de cabeza (Cefalea) o sensación de abombamiento, zumbido en los oídos, visión borrosa o de luces, y eventualmente mareos. El corazón no es el único órgano que puede afectarse por la HTA con riesgo de infarto o insuficiencia cardiaca, también pueden sufrir daños el cerebro (riesgo de accidente vascular), riñón (riesgo de insuficiencia renal) y retina (riesgo de alteración de la visión). Afortunadamente, uno de los tratamientos más importantes para la HTA lo constituye el ejercicio, ya que además de sus muchos beneficios puede ser realizado por la mayoría de los enfermos, no implica mayores gastos en dinero, disminuye la presión arterial en forma significativa en los hipertensos severos y puede contribuir a la normalización en los hipertensos moderados y leves, con menor consumo de medicamentos y efectos colaterales.